ELOGIO DE LOS CUERVOS



Los veo algunas tardes sobrevolar la casa
con su orgía de lutos y graznidos.
Siempre me he preguntado: ¿si los cuervos
supieran que son cuervos,
querrían seguir siéndolo?
Porque lo fácil es ser oropéndola,
ruiseñor, colibrí,
o ave migratoria de estilizado cuello
y blanco plumerío.
La vida de los cuervos es mucho más difícil:
Soportan con paciencia las miradas
de temor o de odio
que las gentes les lanzan desde abajo,
tienen tan mala prensa
tan cruel bibliografía,
que casi todos dicen que son de mal agüero,
ánimas infernales cumpliendo sus condenas,
alados mensajeros para sembrar la sombra.
Me dan pena estos pájaros:
no han tenido la suerte 
de otros colegas suyos, 
aunque muchos encierren entre rejas
el colorido tedio de sus vidas,
condenados por siempre a un fracaso de trinos,
a un horizonte mínimo de mínimas fronteras.
Si algún día los cuervos
supieran que son cuervos,
morirían de pena, estoy seguro...
Que no lo sepan nunca, nunca, nunca:
lo mejor es dejarlos en su alegre ignorancia,
en el mundo inocente de su inquieta negrura.
Hagamos que los cuervos
sigan siendo felices…
simplemente volando.


(En el blog, desde 10/01/2020)





3 comentarios:

  1. So aves misteriosas, orgullosas y altivas. Son, en parte, reflejo d elso hombres.

    Por los cuervos, vigilantes y curiosos. Un abrazo

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  2. La felicidad del que ignora...

    Un saludo ;)

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  3. Buenas tardes!! Antonio Te deseo que tengas un feliz día
    Un abrazo

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